Tegui vs. Spiderman

El martes fui a comer a Tegui con mi novia, nos apasionaba la idea de conocer uno de los mejores restaurantes de Buenos Aires y del mundo. Teníamos ganas hacia tiempo. Conseguí la reserva ese mismo día, algo sobre la hora, pero llegábamos bien. De San Isidro a Palermo apurados y bastante ansiosos. Tegui, el restaurante de German Martitegui el gran Masterchef. Según los comentarios él lugar en Buenos Aires para ir a comer.

Finalmente estábamos ahí, nos recibieron muy bien, esperamos en la entrada diez minutos admirando el hermoso salón, cálido, tenue, muy agradable, con una copa de exquisito champagne y a él en la cocina vistiendo la chaqueta de chef, no pensábamos que iba a estar cocinando; la magia de la televisión hecha realidad.

Los camareros impactaban, look palermitano, peinados modernos, educados, cordiales y por sobre todo muy protocolares pero descontracturados. Era una de esas noches en las que uno se sienta a la mesa y agradece tener la posibilidad de disfrutar esos placeres. El menú consistía de 11 pasos, sin descripciones fantasiosas, sin metáforas idiotas, una lista de 11 ingredientes. Pan de mate, Hinojo, Ostras, Conejo, Perdiz, Alcaucil, Cordero, Chocolate y otros. Tuvimos que intervenirlos porque mi novia no come carne salvo de pescado o mariscos. En principio, pareció no ser un problema. Pero en 3 de los 11 pasos, le sirvieron carne. Siempre pidiendo disculpas retiraban el plato y enseguida traían el plato alternativo. Bastante flojo, pensamos, pero nos dejamos llevar igual. Fue algo decepcionante porque mientras yo comía 3 texturas de maíz con un cordero exquisito ella solo comía las 3 texturas de maíz.

En fin, el paso numero 1. Un pan brioche “saborizado” con yerba mate y un cubito de manteca con sal marina. Estaba bien, pero mientras nos descuidamos probando el vino, nos sacaron los panes para la llegada del numero 2. En otro lugar hubiese pedido que me dejen el pan, pero acá estaba entregado; acá saben lo que están haciendo pensé. Eso si, la llegada del 2 fue triunfal, hinojo braseado al horno de barro con crema de leche de almendras fermentada y un sorbete de fruta, no recuerdo de cual. La presentación era lo que estaba esperando. Al carajo el arrebato de mi pan de mate, empece a adorar ese pequeño hinojo, tan delicado y perfectamente horneado, apoyado sobre la crema de leche de almendras fermentada, wow que maravilla. Lo probé con ternura, lo saboreé, era perfecto. Me decidí a combinarlo con el sorbete y era cada vez más rico. Me deje llevar nuevamente, esto se va a poner cada vez mejor le dije a mi novia. Y de repente, entre la crema, bien sopado, un pequeño y difunto arácnido. No, no puede ser. Todo se vino abajo. Quise razonar qué hacia una araña en el plato; estas cosas pueden pasar, evidentemente pasa, hasta en los mejores restaurantes del mundo, pero justo a mi? Justo hoy? Disculpa, le digo al camarero, pero te tengo que decir algo que nunca creías que ibas a escuchar, mi plato tiene una araña. Su cara de sorpresa lo dijo todo. Retiró el plato y vimos como lo llevó directamente a manos del chef, la cocina puso pausa y rodeo el plato durante unos segundos, German miró de reojo hacia nosotros y volvió al plato; lo retiraron y siguieron. Listo hoy se pudre todo; no lo debe poder creer!

El camarero volvió y pidió disculpas. Es una noche difícil dijo, otras mesas también tuvieron algunos problemas y encima esto de la araña; lo que pasa es que el menú es nuevo y es la noche de prueba, los cocineros lo ajustan y lo terminan de definir, pero ya te lo cambiamos. No te hagas problema le respondí, por suerte la vi, o por desgracia no sé.. Disculpen chicos dijo de nuevo, media vuelta y se fue.

Eso es todo? Ya está? Seguro en un rato viene German, me toca el hombro y me dice chicos los invito a comer yo, lo que pasó hoy no tiene nombre; de verdad les pido disculpas pero no entiendo que carajo hacia esa araña ahí, se habrán dado cuenta lo que es nuestra cocina y como cuidamos todo. En vez de eso, vuelve el camarero con otro hinojo para mi; te repongo el plato me dijo. Lo mire con desconfianza, en uno de estos encontré una araña. Tremenda esta noche me dice muy nervioso. El jefe se enoja? le pregunto inocente, me responde con un gesto irónico dándome a entender lo pesado que es el jefe cuando se enoja. Mi novia, incómoda, le pregunta si la canción que estaba sonando era Aguas de Marzo de Jobim; no tengo idea! ya no escucho la música hace meses le responde.

Clima extraño pensaba, los camareros no la pasan muy bien, la cordialidad es una careta, deben cobrar bien pero German los tiene cagando, claro cómo va a ser buen jefe si mi plato vino con una araña y ni siquiera se acercó a la mesa. Pero la puta este lugar salió entre los 50 mejores de Latinoamérica, como hizo? Qué evaluaron, los sabores nada más? En el mejor restaurante de Buenos Aires encuentro una araña en la comida y su dueño no mueve un pelo..? Decido pararme y pasar al baño que estaba justo atrás de la cocina; camino hasta ahí mirándolo a los ojos y pamm!! me mira, me mira de reojo otra vez! y vuelve a lo suyo, lenguaje corporal robótico; fue algo así como… sé lo que pasó, pero no esperes nada de mí, la comida te gusta igual. La concha de tu hermana! si me gusta igual, pero estoy re caliente, esto no debería ser así. Entré al baño, indignado, ya me había olvidado el sabor del conejo, la ostra, el caldo de jamón crudo, sonaba un jazz neutro, de ascensor, me sentía en la antesala de un asesinato. Yo era el asesino claramente. Pero no. Salí y me senté en la mesa para terminar de comer; esta vez no lo mire de nuevo.

Los pasos se terminaban sin el disfruté que merecían, en el fondo o la superficie yo esperaba algo más. Pero nunca pasó, nunca pasó nada, llegó la cuenta, $2600, deje $100 más de propina, no sé porqué. Y al carajo, nos fuimos. Acá no pasó nada señores.

La pregunta es qué habrá pasado en esa cocina, qué habrá pensado Martitegui. Se convirtió en el cocinero estrella y por eso no podía acercarse a la mesa? la televisión y ese ranking le elevaron el ego? Tal vez idealicé lo que era un gran chef y un restaurante de primer nivel. Donde la calificación no solo contempla los sabores sino el lugar, la atención, la inocuidad, la memoria de los camareros; aunque entiendo que errores siempre van a existir y esa pequeña araña era realmente difícil de ver. Pero la imagen que me vendió no estuvo a la altura de la situación. Yo compré un chef que no solo sorprendería con su talento sino también con su capacidad para lograr que una pareja que se siente a comer en su restaurante y considere pagar una cena de ese valor, pueda volver a disfrutar lo que quede de la cena después de haber encontrado una araña en la comida; pueda sentir que fue un error insólito y su chef realmente se preocupó por ellos. Fuimos a comer a TEGUI porque realmente lo admirábamos. Me hubiese gustado poder escribir sobre cada paso y lo perfecta que fue la cena del martes pero no.

He aquí hoy a Peter Parker y su nuevo enemigo.

Un pensamiento en “Tegui vs. Spiderman

  1. Hola, lei tu comentario y la verdad es que nunca me cayo bien German, por algo nunca fui a su restaurante. Tu comentario no hace mas que reflejar y dar un aval a mi hipotesis: Tegui es una pantalla para ganar guita. NO es un restaurante de primera para ganar dinero, cosa que no esta mal. Saludos!!!!

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